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Hambre emocional: Cómo controlar los antojos cuando estamos tristes

A veces se puede confundir los sentimientos "negativos" con hambre
domingo, 11 de septiembre de 2022 · 18:50

Ciudad de México.- Las emociones pueden llevar a la gente a comer sin que el cuerpo lo necesite. El enojo, la soledad, el aburrimiento, la tristeza e incluso la felicidad pueden llevarnos a llenar nuestros platos sin medida. Es por ello que te compartimos algunos tips para liberarte de comer bajo la influencia del impulso. 

Ante diversas emociones, algunas personas encuentran en la comida un gran aliado para gestionarlas. Es lo que se conoce como "hambre emocional", es decir, la búsqueda de alimentos dulces, salados o grasos para tranquilizarse. Es un impulso irreprimible que es difícil de controlar y dominar. Lo que se busca es llenar un vacío. Un estudio demostró que este comportamiento es más frecuente en mujeres que en hombres. 

A diferencia de la sensación real de hambre, que responde a señales físicas que indican que el cuerpo necesita combustible, el llamado hambre "emocional" se manifiesta en la cabeza. Cuando nos invade una emoción fuerte, como la ira o la tristeza, ya no es el cerebro racional o cortical el que tiene el control, sino el cerebro límbico o emocional.

Consolarse con la comida no es un reflejo innato en el ser humano, sino que es el resultado de un aprendizaje desde edades tempranas. Por ejemplo, si cuando eras niña la única forma de tus padres usaban para frenar un berrinche era ofrecerte una tabletilla de chocolate o un helado, en la edad adulta pensarás que es la única forma de sentirte mejor.

¿Cómo podemos liberarnos de esto? Sería cuestión de empezar por aceptar que un alimento nos reconforta. Otra opción a tener en cuenta es darse un capricho de forma consciente. Es decir, saber que comes bajo la influencia de las emociones. En este caso, elige alimentos bajos en calorías como el yogur. También puedes sustituir el comer por una actividad que te produzca emociones positivas. Cuestionar el contexto de un atracón de comida te permite entender por qué tenemos ganas de picar y darnos cuenta de la cantidad que comes. Por supuesto, también puedes pedir ayuda a un terapeuta.

Fuente: Todo para Ellas